¿Qué consigo dejándote marchar?
El cielo oscurece. Los caminos se difuminan. Y el velo de la noche cae sobre tu rostro.
Deseas ser feliz, lejos de mi. Eso es lo que dices. Y deseo que sea así... si así lo sueñas.
No aceptas una amistad sincera, y me pides que lo respete. Es tu decisión, lo sé.
Dices que no deseas caer en la ilusión.. pero mis sentimientos no cuentan para ti. Los dejas pasar. Tanto que hablas de los tuyos.. y los míos pierden valor a su lado.
Para no caer en la ilusión..eso repetías, pero así es el camino que persigues. No serás feliz pretendiendo borrar las huellas, pintando sobre ellas.. hay que dejar que se borren solas, con el tiempo o luchar por que permanezcan.
Yo, por el contrario, seguiré siempre aquí, con las puertas abiertas para cuando me necesites, para cuando desees volver, para lo que sea. Pues así es la amistad sincera.
Seguiré aquí. Queriéndote, soñándote, pensándote.. y sobretodo esperándote.
Nunca olvidaré las palabras que tuvimos, los pensamientos que compartimos, y las esperanzas que dejé caer en ti.
Mientras te alejas, aunque no lo aceptes, recorreré tu silueta.. la guardaré en mi como el más preciado tesoro.
Nunca te olvidaré.. aunque la distancia nos separe
Patricia Muñoz
Enero 2006
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