La esencia
El Sol brilla a tu paso y sobre ti, el Cielo llora a tu compás llenando las grietas que encuentras a tu paso. Eres fuente sinuosa de nuestros caminos, portal alternativo al infinito. Luchas con el Fuego y te unes a los Vientos. Tu luz brilla cual reflejo del cristal más bello, y refrescas nuestros deseos con tus murmullos en mis sueños.
Donde mueres me levanto y vuelvo a caer. Mojas las palmas de mis pies y lo más alto de mi corona, envolviéndome siempre a voluntad. Los retazos de ti se pasean por mi piel y humedecen las más calidas noches. Caes en mis labios, y te escurres por ellos como el más tierno beso, lento y sediento. Diluyes mis pensamientos y te marchas elevando mis esperanzas, dejando empapada mi almohada de tus lágrimas, emborrachándome así con tu fría presencia, pero a la vez...tan cálida.
La energía de tu interior cubre cada materia y la nutre desde el vapor de sus entrañas, surgiendo la vida por donde pasas. La muerte lucha por su renacer, y así vuelves de nuevo a caer. Reflejando las noches y arrastrando los días. Vas y vienes sin rumbo, demostrándonos en tu escasez tu importancia mientras suspiras.
Cuando mueres, naces. Evaporas mis problemas y cicatrizas mis heridas. Mis dudas se vierten en la tierra.. siguiéndote, pues eres tan serena y a la vez, tan misteriosa... Arrastras el cansancio que hay en mi, y me acaricias en momentos de dolor. Refrescas mis ilusiones, transpiras mi rebeldía. Alimentas mi cordura y mi alegría. Atrapas celosa mis deseos y expulsas las intrigas. Goteas y te escurres cuando llega el amor, obligándome a nadar contra corriente, a navegar más allá para disfrutar de mis emociones infinitas. Ya no sabes si estallar cuando pretendo alcanzar tu pureza y manantial.
Eres tan solo pasajera, y cuando quieres mentirosa. Acaricias mi cabello y cuando te apetece congelas mi alma y hierves si te enojas. Tu que huyes, y no vuelves, si lo deseas eres elegante y verdadera, femenina. La que me haces esperar, ingenua, en tu orilla cristalina.
Tú, que eres Sol y Luz, eres la Esencia de la Vida.
Patricia Muñoz Enero 2005
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